
StimBlue+: el potencial del alga kelp namibio para impulsar una agricultura más resiliente y sostenible
Anouk Bosman, Head of Marketing & Communications de Kelp Blue, explica cómo el cultivo regenerativo de alga kelp (Macrocystis pyrifera) en la Corriente de Benguela permite producir un bioestimulante orgánico de alto valor agronómico, reducir la dependencia de fertilizantes químicos y generar empleo local en Lüderitz.
La solución StimBlue+ de Kelp Blue emerge como una herramienta clave para fortalecer la resiliencia de los cultivos frente al cambio climático y avanzar hacia una agricultura más eficiente y sostenible.
¿Qué ventajas ofrece el cultivo de Macrocystis pyrifera en la Corriente de Benguela frente a otras zonas del mundo?
La Corriente de Benguela es uno de los ecosistemas marinos más productivos del planeta gracias a sus aguas frías, ricas en nutrientes y con niveles muy bajos de metales pesados (algo que también se refleja en la pureza de nuestro bioestimulante). Para el alga kelp (Macrocystis pyrifera), estas condiciones se traducen en tasas de crecimiento excepcionalmente rápidas —entre 30 y 60 cm por día—, una elevada productividad de biomasa y excelentes propiedades bioestimulantes.
Las temperaturas frías y estables, junto con la disponibilidad constante de nutrientes, permiten cultivar durante todo el año, reduciendo la variabilidad estacional y garantizando un suministro continuo y un producto consistente.
¿Cómo garantizan que la expansión de las hectáreas cultivadas se mantiene dentro de parámetros sostenibles y respetuosos con la biodiversidad marina?
Adoptamos un enfoque científico y altamente precautorio. Nuestro equipo interno de buceo realiza visitas semanales para recoger muestras de agua y monitorizar las condiciones locales dentro y alrededor de nuestras granjas. Esto nos permite seguir en tiempo real la calidad del agua, los niveles de nutrientes y la dinámica del ecosistema.
Además, colaboramos estrechamente con nuestra organización hermana, la Kelp Forest Foundation, una ONG independiente que investiga de forma continua Macrocystis pyrifera, su interacción con la biodiversidad marina y sus efectos ambientales más amplios, incluidos los vínculos con la salud oceánica y del suelo. Toda esta investigación es de código abierto y acceso público, porque creemos que la transparencia es esencial para construir una economía azul verdaderamente sostenible.
Nuestras granjas actúan como auténticos ingenieros de ecosistemas. Mediante análisis de eDNA, ya hemos identificado más de 800 especies marinas presentes en y alrededor de nuestras áreas de cultivo, incluidas especies de importancia económica como la langosta y la sardina.

¿Qué impacto social y económico esperan generar en las comunidades locales de Lüderitz con la ampliación de sus operaciones? Actualmente tenéis más de 30 hectáreas cultivadas y ampliáis 4 hectáreas al mes. ¿Cuál es el objetivo a medio plazo?
Nuestro crecimiento beneficia directamente a la comunidad local de Lüderitz. Contratamos exclusivamente a nivel local y nos enfocamos en crear empleos estables, a largo plazo y con impacto ambiental positivo.
Más allá del empleo, invertimos en el desarrollo de capacidades. Ofrecemos programas de formación en natación, buceo y operaciones marinas, habilidades esenciales a las que muchos namibios no han tenido acceso tradicionalmente.
También hemos creado una “Blue School” primaria y secundaria, donde introducimos a las nuevas generaciones en la alfabetización oceánica, la ecología marina y la acuicultura regenerativa. Nuestro objetivo es formar a futuros guardianes del océano que aprendan a trabajar con el mar y no contra él.
En un país donde el desempleo ronda el 30–40%, y donde tanto el expresidente como el actual presidente apoyan firmemente el desarrollo de una economía azul, este enfoque nos permite crear empleos significativos y preparados para el futuro, al tiempo que fortalecemos la resiliencia ambiental y social.
Contamos con una licencia para más de 6.000 hectáreas, lo que nos permite crecer de forma responsable y por fases. A medio plazo, nuestra ambición es escalar progresivamente dentro de esta área licenciada. En paralelo, estamos construyendo un modelo distribuido globalmente, con operaciones previstas en Nueva Zelanda y, en el futuro, también en Alaska y Chile. Esto nos permite cultivar localmente, generar empleo local y reducir las emisiones asociadas al transporte.
¿Cómo contribuye StimBlue+ a reducir la dependencia de fertilizantes químicos y a mejorar la resiliencia de los cultivos frente al cambio climático?
StimBlue+ es un bioestimulante orgánico elaborado a partir de 100% alga kelp cultivada (Macrocystis pyrifera). Esta especie destaca por su alto contenido en compuestos bioactivos, su rápido crecimiento y su capacidad de absorción y retención de CO₂.
Los extractos de algas son insumos agrícolas sostenibles que promueven el desarrollo radicular y la tolerancia al estrés abiótico —sequía, salinidad, calor o heladas— al activar los mecanismos naturales de defensa y adaptación de las plantas. Esto se traduce en cultivos más fuertes y resilientes, con rendimientos más estables en un contexto climático cada vez más impredecible.
StimBlue+ interactúa de forma natural con organismos fúngicos como el mildiu, ya que este microorganismo está evolutivamente relacionado con las algas. En vid, observamos que fortalece los mecanismos naturales de defensa, haciendo que las plantas sean menos susceptibles a la presión del mildiu. No actúa como pesticida, sino como un refuerzo de la resiliencia y el equilibrio fisiológico.
Ensayos independientes realizados con Rhizome Network han demostrado que es posible reducir los fertilizantes nitrogenados en un 30% sin pérdida de rendimiento. En un contexto europeo de regulaciones crecientes para mitigar la contaminación por nitratos, estos resultados muestran cómo StimBlue+ puede ayudar a los agricultores a reducir insumos sin comprometer la producción.

¿Para qué cultivos está especialmente indicado StimBlue+ y cuál es su valor añadido diferencial?
StimBlue+ está diseñado para funcionar en una amplia gama de cultivos: frutas, hortalizas, viñedos, cereales y frutos secos. Además, desarrollamos formulaciones específicas para cultivos concretos —como uva, almendra o fresa— para abordar sus necesidades fisiológicas particulares.
Su valor diferencial radica en tres elementos:
- Origen y composición: nuestro kelp crece en condiciones oceánicas dinámicas, lo que genera un perfil naturalmente rico en compuestos bioactivos.
- Proceso de extracción en verde: preserva la complejidad biológica completa del alga, algo que muchos procesos industriales destruyen.
- Consistencia y trazabilidad: al trabajar con algas cultivadas en las mismas parcelas, garantizamos un producto estable y uniforme, a diferencia de las fuentes silvestres, que varían en composición y dependen de cuotas gubernamentales.
En resumen, StimBlue+ es un bioestimulante carbono neutral, con certificación orgánica, elaborado a partir de 100% alga kelp cultivada, altamente miscible, concentrado y con un pH bajo (4–5) que facilita la mezcla y reduce costes.
¿Qué protocolos recomiendan para aplicar StimBlue+ en condiciones de estrés hídrico o altas temperaturas?
StimBlue+ actúa como un seguro preventivo, ayudando a las plantas a desarrollar resiliencia antes de que ocurra el estrés. Recomendamos aplicarlo de forma preventiva —antes de periodos de calor o escasez de agua— mediante aplicación foliar, para activar los mecanismos naturales de defensa y adaptación.
Dosis orientativas:
- Cereales: 1 L/ha, una o dos aplicaciones por temporada.
- Hortalizas: 2 L/ha, dos o tres aplicaciones por temporada.
- Frutales: 2 L/ha, tres aplicaciones por temporada.
Las aplicaciones son especialmente efectivas en etapas sensibles como el crecimiento temprano, la floración y el cuajado.
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